"Llamame al 51-3507 codigo 6207"
Eso decía gente como mi abuelo, Orlando Sánchez de 50 años, en la Argentina de 1981. Quien fuera capaz de contar con conexión telefónica (muy escasa incluso en la capital) podía llamar a una operadora que transmitía su mensaje al numero de código. En realidad, llamaba al numero de la empresa prestadora, de seis cifras.
El servicio, que no era nada popular, era útil para vendedores o cadetes. La empresa se llama Radio Llamada y aun, según su sitio web, sigue existiendo comercializando beepers/pagers.
En esa época no era importante el diseño. Se trataba de un equipo de unos 5x10x2.5cm muy parecido a un handy. Color negro no contaba con visor, el cristal liquido no se usaba por entonces. Tenia un parlante en el frente, que no solo emitía el sonido de llamada entrante, sino que también transmitía el mensaje de voz.
Para contar con tan novedoso servicio, no alcanzaba con pagar los $207000 (U$S47.05) mensuales, sino que para adquirirlo, y mas en época de la dictadura militar, se debía presentar toda clase de documentos burocráticos, hasta certificado de buena conducta.
El mensaje era generalmente corto, al estilo "Mensaje de Juan Pérez: Confirma la entrega para las 14hs, o bien llamar a 46-5805" Cuando uno tenia la suerte recibir un nuevo mensaje, debía buscar un teléfono publico o hacer lo que el mensaje indicaba. También se podría poner por ejemplo una reunión.
La cobertura del servicio era un tanto limitada, unos 40km. De forma tal que no era posible llevarlo de viaje. Sin embargo, el dispositivo recibía llamadas del interior del país como cualquier teléfono de línea.












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